¿Tus hijos están muy ocupados… o simplemente no encuentran tiempo para ti?

Según diversos estudios realizados en Norteamérica, muchos adultos hablan con sus padres menos de una vez por semana, y una gran parte reconoce que el trabajo, los hijos y las responsabilidades diarias les dejan poco tiempo para visitarlos o compartir con ellos.

La realidad es que nuestros hijos nos quieren, pero viven corriendo entre reuniones, cuentas por pagar, actividades de los niños y mil preocupaciones más.

A veces, sin darnos cuenta, los padres vamos quedando relegados entre tantas prioridades de la vida cotidiana.

Y lo más triste de esta realidad es que nosotros no necesitamos grandes regalos ni largas visitas. Un simple mensaje que diga: «¿Cómo estás, mamá?» o una llamada de cinco minutos puede alegrarnos el día entero.

Pero mientras esperamos esa llamada, también debemos recordar algo importante: nuestra vida no puede quedarse en pausa. Tenemos amigos, proyectos, sueños, pasatiempos y hasta series pendientes por terminar.

Porque ser padres es para siempre, pero seguir viviendo nuestra propia vida también.

Y aunque no nos llamen tan seguido como quisiéramos o no puedan visitarnos con frecuencia, los padres siempre estaremos ahí para nuestros hijos. Quizás esa sea una de las leyes más hermosas de la vida. ❤️

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