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La tortuga que quería volar entre las nubes
Tita era una pequeña tortuga terrestre que pasaba las tardes mirando el vuelo de las golondrinas. Soñaba con sentir la brisa fresca en su rostro y ver los árboles desde arriba. Sus amigas tortugas le decían que estaba loca, que las tortugas pertenecen a la tierra firme y pesada.
El sabio consejo de la vieja lechuza
Un día, Tita le pidió ayuda a una vieja lechuza para subir a una roca alta. Desde allí saltó, pero solo logró caer suavemente sobre su caparazón con un sonido seco. La lechuza bajó y le dijo: "Tita, tus patas no tienen plumas para sostenerte en el aire, pero tu caparazón te protege de peligros que las golondrinas no podrían soportar".
"Cada criatura tiene su propio cielo; algunos vuelan con alas, otros caminan seguros con su propio paso."
— Delia Iaboni
Aceptando y amando nuestras fortalezas
Tita comprendió que su caparazón no era una carga pesada, sino su hogar protector y su fortaleza única.
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