¿Quién dice que la vida se vuelve lenta después de los 50?
Simplemente la vivimos con mejores zapatos… y con mucha más paciencia.
Bueno, siendo honestas: la santa paciencia ya se acabó, y lo confirmo 😄
¿Sofocos? No, querida… veranos personales.
Y, además, prefiero eso al frío eterno en pies y manos.
¿Nido vacío?
Más espacio para vino y pasatiempos raros.
Disculpen, hijos, pero ahora me toca a mí… ¿si no es ahora, cuándo?
¿Citas?
Solo si tiene pasaporte y pensión.
Ya no hay tiempo para seguir buscando al príncipe azul;
con que tenga el color verde de los dólares, estamos bien 😉
No estamos viejas.
Estamos picantes, brillantes y con un poco de insomnio.
La vida es demasiado corta para ropa interior aburrida y café malo.
Sigue siendo atrevida.
Sigue cómoda.
Sigue siendo tú.
Y recuerda, hermosa:
ser tú es tu mejor poder… úsalo.
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